Los organismos multilaterales advierten desde hace años sobre la situación de endeudamiento de un grupo grande de países de bajos ingresos. No es una crisis con un episodio dramático puntual, sino un deterioro sostenido que se mide en presupuestos.

El indicador que más se cita es la proporción de los ingresos fiscales destinada al pago de intereses. En varios países ese monto supera lo que se gasta en salud o en educación, lo que compromete el desarrollo de una generación.

Por qué es más difícil reestructurar hoy

La composición de los acreedores cambió. Antes predominaban los organismos multilaterales y un grupo acotado de países acreedores; hoy participan acreedores privados dispersos y prestamistas bilaterales que no integran los foros tradicionales de coordinación.

Esa dispersión vuelve más difícil alcanzar acuerdos de reestructuración, porque cualquier acreedor que no participe puede beneficiarse del esfuerzo de los demás.

Los indicadores de sostenibilidad de deuda se publican en los informes de los organismos multilaterales.