El procesamiento en el borde consiste en analizar los datos cerca de donde se generan —en el propio dispositivo o en un servidor local— en lugar de enviarlos a un centro de datos remoto.

La motivación combina tres razones. La latencia, porque hay aplicaciones donde esperar el ida y vuelta no es aceptable. El costo de transmitir grandes volúmenes de datos. Y la privacidad: lo que no sale del dispositivo no puede ser interceptado ni almacenado por un tercero.

Dónde se aplica

Los casos típicos son industriales: sensores en una línea de producción que deben reaccionar en milisegundos, cámaras que analizan imágenes localmente, vehículos que no pueden depender de la conectividad para frenar.

En dispositivos de consumo, la tendencia se ve en modelos de inteligencia artificial que corren directamente en el teléfono, sin enviar la consulta a un servidor.

Los fabricantes de procesadores incorporan unidades dedicadas específicamente a este tipo de cargas.