Al contratar internet la variable que se promociona es la velocidad, medida en megabits por segundo. Ese número define cuántos datos pueden transferirse por unidad de tiempo, y es lo que importa para descargar un archivo grande o ver video en alta definición.

Para las aplicaciones interactivas la variable relevante es otra: la latencia, que mide cuánto tarda un dato en ir y volver. Una conexión muy rápida con latencia alta se siente lenta en una videollamada o en un juego en línea.

El jitter, el tercer factor

A la latencia se suma su variabilidad, conocida como jitter. Una latencia estable de cien milisegundos molesta menos que una que salta entre veinte y doscientos, porque el software no puede compensar lo impredecible.

La tecnología de acceso influye: la fibra tiene menor latencia que las conexiones satelitales tradicionales, aunque las constelaciones de órbita baja redujeron mucho esa diferencia.

Existen herramientas gratuitas que miden las tres variables por separado.