La accesibilidad digital es la condición que permite que una persona con discapacidad pueda usar un sitio o una aplicación. No es una funcionalidad adicional: es una característica del diseño que se cumple o no se cumple.

Existen pautas internacionales que definen criterios verificables organizados en niveles de conformidad. Cubren contraste de color, navegación por teclado, texto alternativo en imágenes, subtítulos en video y estructura semántica del contenido, entre otros.

Quiénes se benefician

El alcance es más amplio de lo que sugiere el nombre. Los subtítulos sirven a personas sordas y también a quien mira un video sin sonido. El buen contraste sirve a personas con baja visión y también a quien usa el teléfono al sol.

En Argentina existe normativa que obliga a los sitios del Estado a cumplir estas pautas, y varias jurisdicciones extendieron la exigencia a determinados servicios privados.

Las pautas y las herramientas de evaluación automática son de acceso libre.