Ante el robo de un teléfono, el orden de las acciones importa. El valor del aparato suele ser menor que el de las cuentas a las que da acceso, y esas cuentas se comprometen en minutos.
La primera medida es bloquear la línea con la empresa de telefonía, porque el número es la vía de recuperación de contraseñas de casi todos los servicios. La segunda es bloquear el equipo por IMEI, lo que lo inutiliza en cualquier red del país.
Las cuentas
En paralelo conviene cerrar sesión de manera remota en las cuentas principales —correo, banca, mensajería, redes— desde otro dispositivo, y cambiar las contraseñas empezando por la del correo, que es la que permite recuperar todas las demás.
La denuncia policial corresponde igual: es requisito para el bloqueo definitivo por IMEI, para reclamos ante el seguro y para deslindar responsabilidad si el equipo se usa para cometer un delito.
El IMEI conviene anotarlo antes: se obtiene marcando una combinación en el teclado del teléfono.
