La discusión pública sobre seguridad tiende a concentrarse en un solo eslabón: cuántos policías hay y qué facultades tienen. Es un eslabón real y necesario. También es el más visible y el que menos explica los resultados de mediano plazo.

El sistema tiene otras partes. Una investigación que no se completa, una causa que tarda años, una condena que no se cumple y un egreso sin ninguna política de reinserción producen, en conjunto, más delito que la falta de un patrullero.

Lo que muestra la evidencia comparada

Los estudios sobre disuasión coinciden en un punto que suele resultar contraintuitivo: pesa más la probabilidad de ser detectado y sancionado que la severidad de la pena prevista. Un sistema que aplica sanciones moderadas de manera consistente disuade mejor que uno con penas altas y baja tasa de esclarecimiento.

Eso desplaza el foco desde el Código Penal hacia la capacidad de investigación y la gestión judicial, que son temas que no ganan elecciones.

Endurecer penas es gratis y rápido. Mejorar el sistema, ni una cosa ni la otra.