El calendario del fútbol argentino combina varias competencias que corren en paralelo: el torneo local, las copas nacionales, los certámenes internacionales y las fechas reservadas para las selecciones.
El problema es de aritmética. Un plantel que compite en todos esos frentes puede llegar a jugar cada tres días durante períodos largos, algo que los cuerpos técnicos y los preparadores físicos señalan como incompatible con la recuperación adecuada.
Por qué es difícil de resolver
Reducir la cantidad de equipos o de partidos afecta ingresos por televisación y por recaudación, y toca intereses de clubes que dependen de ese calendario para sostener sus presupuestos.
Las fechas internacionales agregan otra capa: los clubes con jugadores convocados pierden a sus futbolistas durante períodos que no siempre coinciden con pausas del torneo local.
El calendario se aprueba anualmente y suele sufrir modificaciones durante la temporada.

