La cantidad de megapíxeles de la cámara de un teléfono dejó de ser un indicador útil de calidad hace bastante tiempo. Un sensor de más megapíxeles con píxeles más pequeños puede capturar menos luz que uno de menor resolución con píxeles más grandes.
Lo que define el resultado en los equipos actuales es la fotografía computacional. El teléfono captura varias imágenes en fracciones de segundo y las combina para reducir ruido, ampliar el rango dinámico y corregir el movimiento.
Lo que sí conviene mirar
El tamaño del sensor, la apertura del lente, la estabilización óptica y la calidad del procesamiento son los factores relevantes. Ninguno aparece destacado en la publicidad con la misma prominencia que el número de megapíxeles.
Ese procesamiento tiene un costado discutido: dos teléfonos frente a la misma escena producen imágenes distintas según las decisiones estéticas que tomó cada fabricante, algo que ya no es captura sino interpretación.
Los formatos sin procesar permiten conservar la información original para editarla después.
