Antes de instalar una aplicación es posible saber, con bastante precisión, qué información va a recolectar. Las tiendas de aplicaciones obligan a los desarrolladores a declararlo en fichas que están a la vista y que casi nadie abre.

Esa ficha distingue entre datos vinculados a la identidad del usuario, datos usados para rastrearlo entre distintas aplicaciones y datos que no se asocian a su identidad. La categoría de rastreo entre aplicaciones es la más relevante para la publicidad segmentada.

Los permisos que conviene mirar

Ubicación, micrófono, cámara, contactos y archivos son los permisos con mayor potencial de abuso. La pregunta útil es si la función principal de la aplicación los justifica: una calculadora que pide acceso a los contactos no tiene explicación razonable.

Los sistemas operativos permiten otorgar permisos de manera acotada —ubicación aproximada en lugar de precisa, acceso solo mientras se usa— y revisarlos después de la instalación.

La revisión periódica de permisos concedidos está disponible en la configuración de privacidad de ambos sistemas.