El mosquito que transmite el dengue se cría en agua limpia y quieta, en recipientes que en la mayoría de los casos están dentro o alrededor de las casas. Por eso el descacharreo domiciliario es la medida con mayor impacto.

Los criaderos más frecuentes son los que menos se miran: platos de macetas, bebederos de mascotas, canaletas obstruidas, tapitas, baldes, floreros y el interior de las cubiertas en desuso.

Por qué el insecticida no alcanza

La fumigación actúa sobre el mosquito adulto y su efecto dura poco. Si los criaderos siguen activos, la población se recompone en días. Los organismos sanitarios la indican en situaciones de brote, como complemento y no como reemplazo del descacharreo.

La protección personal —repelente, ropa clara de manga larga, mosquiteros— reduce el riesgo individual, especialmente en las primeras horas de la mañana y al atardecer.

Ante síntomas compatibles, la recomendación es consultar y no automedicarse con antiinflamatorios.