El grooming es la acción de un adulto que contacta a una persona menor de edad a través de medios digitales con la finalidad de cometer un delito contra su integridad sexual. Está tipificado en el Código Penal argentino.
El proceso suele seguir etapas reconocibles: el adulto genera confianza, aísla al menor del entorno familiar, obtiene material y luego lo usa para extorsionar y sostener el contacto.
Las señales de alerta
Los especialistas señalan cambios de conducta que conviene atender: retraimiento, ocultamiento de la actividad en pantalla, ansiedad al recibir notificaciones, aparición de regalos o de contactos desconocidos.
La recomendación central para las familias no es prohibir el uso de dispositivos sino sostener la conversación, dejar claro que ante cualquier situación pueden contar lo que pasa sin ser castigados, y acompañar la configuración de privacidad.
Existe una línea nacional gratuita de denuncia de grooming que funciona todos los días.
