Las estadísticas sobre incendios forestales en Argentina muestran de manera consistente que la gran mayoría tiene origen humano, ya sea por negligencia o de manera intencional. Los focos por causas naturales son una fracción menor.
Las condiciones que determinan la propagación son tres: la sequedad del combustible vegetal, la temperatura y, sobre todo, el viento, que puede transformar un foco controlable en uno inmanejable en cuestión de minutos.
Cómo se organiza la respuesta
El combate se estructura por niveles. Los cuerpos de bomberos voluntarios y las brigadas provinciales atienden la primera respuesta; cuando la magnitud lo excede, se activa el sistema federal de manejo del fuego con brigadistas y medios aéreos.
La prevención en la interfaz entre urbanización y bosque —limpieza de material combustible, cortafuegos, accesos para vehículos— es lo que más reduce el daño cuando el fuego llega.
Los reportes diarios de focos activos se publican durante las temporadas críticas.
