El índice de precios se puede leer de varias maneras. La más difundida es la variación general, pero quienes siguen la política monetaria suelen prestarle más atención a un subconjunto: la inflación núcleo.

La núcleo excluye dos grupos. Los precios estacionales, como frutas y verduras o el turismo, que suben y bajan por razones de calendario y no por dinámica monetaria. Y los regulados, como tarifas y transporte, que se mueven cuando el Estado decide moverlos, no cuando el mercado los empuja.

Qué muestra y qué esconde

Lo que queda después de esos dos filtros es la tendencia de fondo: cuánto están subiendo los precios que responden a la dinámica económica general. Por eso se la considera un mejor indicador de hacia dónde va la inflación.

Tiene una limitación importante: no es la inflación que paga la gente. Un hogar sí gasta en verdura y sí paga la tarifa de luz. La núcleo es una herramienta de análisis, no una medida del costo de vida.

Ambas series se publican todos los meses junto con el informe técnico del IPC.