El phishing consiste en hacerse pasar por una entidad de confianza para obtener credenciales o datos sensibles. No explota una vulnerabilidad del software sino una del contexto: la persona está apurada, distraída o preocupada.

La calidad de los mensajes mejoró de manera notable. Las herramientas de generación de texto eliminaron los errores de redacción que antes servían como señal de alarma, y los sitios falsos replican con precisión el diseño de los originales.

Las señales que siguen sirviendo

Tres siguen funcionando. La primera es el dominio: mirar la dirección real del sitio, no el texto del enlace. La segunda es la urgencia artificial. La tercera es que nadie legítimo pide una clave o un código de verificación por un canal que él mismo inició.

La medida más efectiva sigue siendo el segundo factor de autenticación, que impide el acceso incluso cuando la contraseña quedó comprometida.

Los reportes de incidentes se reciben en los equipos de respuesta de cada organización.