El turismo internacional recuperó los volúmenes previos a la interrupción global de los viajes, pero la recomposición no fue simétrica: cambiaron los destinos preferidos, la duración de las estadías y la forma en que se distribuye el gasto.
Un fenómeno que se consolidó es la combinación de viaje y trabajo remoto, que alarga las estadías y modifica el perfil de demanda: menos hotelería tradicional y más alquiler temporario con espacios de trabajo.
La otra cara: el turismo excesivo
Varias ciudades europeas y algunos destinos naturales avanzaron con medidas para limitar la afluencia: tasas de ingreso, cupos diarios, restricciones al alquiler temporario y limitaciones al amarre de cruceros.
El debate ya no es cómo atraer más visitantes sino cómo distribuirlos en el tiempo y en el territorio para que la actividad no deteriore lo que la hace atractiva.
Los datos globales de llegadas los publica la organización mundial del sector.
