Las decisiones de tasa de interés del banco central estadounidense se siguen en todo el mundo porque definen el rendimiento del activo considerado más seguro: los bonos del Tesoro de ese país.

La lógica es de comparación. Si un activo sin riesgo empieza a rendir más, cualquier inversión con riesgo tiene que ofrecer todavía más para seguir siendo atractiva. Eso encarece el financiamiento de las economías emergentes y de sus empresas.

Los tres canales de transmisión

El primero es el costo de la deuda: los países emergentes deben pagar tasas más altas para colocar sus títulos. El segundo es el tipo de cambio: el capital que sale presiona sobre las monedas locales. El tercero es la actividad, porque un dólar más fuerte encarece las importaciones y modera el comercio global.

El efecto no es uniforme: depende del nivel de reservas de cada país, de la composición de su deuda y de su exposición al comercio exterior.

Las decisiones y las actas de las reuniones se publican en un calendario conocido de antemano.