La adopción de vehículos eléctricos en Argentina avanza de manera lenta comparada con otros mercados. Los especialistas identifican dos obstáculos que operan en simultáneo y se refuerzan entre sí.
El primero es el precio de entrada, que sigue siendo considerablemente superior al de un vehículo equivalente a combustión, en buena medida por la carga impositiva sobre la importación. El segundo es la infraestructura de carga pública, todavía concentrada en pocas zonas.
El problema del huevo y la gallina
Ninguno de los dos se resuelve por separado. Sin parque circulante no hay incentivo para invertir en cargadores; sin cargadores, el vehículo eléctrico solo resulta viable para quien tiene cochera propia y hace recorridos cortos.
La red eléctrica es el tercer factor: una adopción masiva requiere capacidad de distribución adicional en zonas urbanas, algo que se planifica con años de anticipación.
Los datos de patentamientos por tipo de motorización se publican mensualmente.
