Un arancel es un impuesto que un país cobra sobre los bienes que ingresan a su territorio. La discusión pública suele plantearlo como un costo que paga el país exportador, pero el mecanismo es otro.

Quien abona el arancel en la aduana es el importador, es decir una empresa del país que impone la medida. Ese costo se traslada, total o parcialmente, al precio que paga el consumidor final de ese mismo país.

Dónde sí golpea al exportador

El efecto sobre el país exportador es indirecto pero real: si el producto se encarece, se vende menos, y el exportador puede verse obligado a bajar su precio para conservar el mercado. Ahí es donde absorbe parte del costo.

Las cadenas de valor globales complican el cálculo. Un producto ensamblado en un país con componentes de otros cinco hace que un arancel golpee simultáneamente a proveedores de varias economías, incluidas las del propio país que lo impone.

Los aranceles aplicados por cada país están publicados en las bases de la Organización Mundial del Comercio.