Una parte creciente de las búsquedas laborales pasa por sistemas de seguimiento de candidatos que ordenan y filtran los currículums antes de que alguien los lea. Eso cambió las reglas prácticas de cómo conviene armar un CV.
Los sistemas leen texto. Un currículum diseñado como imagen, con columnas complejas o con la información dentro de tablas y gráficos, puede ser mal interpretado, y el candidato queda descartado por un problema de formato y no de perfil.
Qué se puede hacer
Las recomendaciones habituales apuntan a formatos simples, encabezados claros, fechas explícitas y el uso de las mismas palabras que aparecen en el aviso, siempre que describan experiencia real. Inventar coincidencias para pasar el filtro se detecta en la entrevista.
Del lado de las empresas, los especialistas en selección advierten que estos sistemas pueden reproducir sesgos si se los entrena con decisiones de contratación previas.
Varias jurisdicciones ofrecen talleres gratuitos de armado de CV a través de sus oficinas de empleo.
