Dos tribunales con sede en La Haya suelen mencionarse juntos y tienen competencias distintas. Confundirlos lleva a malinterpretar el alcance de sus decisiones.
La Corte Internacional de Justicia es el órgano judicial principal de Naciones Unidas y resuelve disputas entre Estados: límites, tratados, responsabilidad estatal. Sus fallos obligan a los países que aceptaron su jurisdicción.
La otra corte
La Corte Penal Internacional, en cambio, juzga la responsabilidad penal de personas por genocidio, crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y agresión. No juzga Estados sino individuos, y actúa cuando el país correspondiente no puede o no quiere hacerlo.
Ninguna de las dos tiene fuerza propia para ejecutar sus decisiones: dependen de la cooperación de los Estados, lo que explica que varias órdenes de detención permanezcan sin cumplir.
Los fallos y las órdenes de ambas cortes se publican en sus sitios oficiales.
