Las encuestas de uso del tiempo miden cuántas horas dedican las personas a las actividades que no se pagan pero que sostienen la vida cotidiana: cocinar, limpiar, hacer trámites, cuidar niños y acompañar a personas mayores o enfermas.
Los resultados son consistentes en el tiempo y entre países: las mujeres dedican significativamente más horas que los varones a estas tareas, y esa brecha se amplía en los hogares con niños pequeños o con personas dependientes a cargo.
El efecto sobre el empleo
La consecuencia se ve en el mercado de trabajo. La carga de cuidados explica buena parte de la menor participación laboral femenina, de la mayor incidencia del trabajo a tiempo parcial y de las interrupciones en la trayectoria que después impactan en el salario y en la jubilación.
Las políticas que se discuten para modificarlo incluyen ampliación de la oferta de jardines, extensión de licencias para todos los progenitores y regulación de la jornada.
Los datos de uso del tiempo se relevan de manera periódica junto con la encuesta de hogares.
