Retomar la actividad física después de un período prolongado de inactividad tiene beneficios documentados a cualquier edad. Las guías coinciden en dos recomendaciones previas.
La primera es la evaluación médica, especialmente en personas mayores de cuarenta años, con factores de riesgo cardiovascular o con antecedentes familiares. La segunda es la progresión gradual: la lesión más frecuente al retomar no viene del ejercicio en sí sino de hacer demasiado en poco tiempo.
Qué recomiendan las guías
Las recomendaciones internacionales sugieren acumular actividad aeróbica moderada a lo largo de la semana, sumar trabajo de fuerza al menos dos veces y reducir el tiempo sedentario, aunque sea con pausas breves.
El trabajo de fuerza es el componente que más se subestima y el que mejor se asocia con mantener autonomía funcional a medida que pasan los años.
Esta nota es informativa y no reemplaza la consulta con un profesional.

