La venta de entradas para un espectáculo de alta demanda concentra en pocos minutos una cantidad de operaciones que en cualquier otro rubro se distribuiría en semanas. Esa concentración es la que produce las colas virtuales y las caídas de sistema.

A eso se sumó el precio dinámico: un mecanismo por el cual el valor de la entrada sube en función de la demanda observada en tiempo real, de manera similar a lo que hacen las aerolíneas.

La reventa y la respuesta regulatoria

El sistema fue cuestionado porque el comprador no sabe de antemano cuánto va a pagar, y porque en la práctica traslada al artista o al promotor la ganancia que antes captaba la reventa.

Varias jurisdicciones avanzaron con regulaciones: obligación de informar el precio final con cargos incluidos, límites a la reventa por encima del valor original y entradas nominadas.

Las normas de defensa del consumidor exigen informar el precio total antes de completar la compra.