La programación de un festival se define con mucha anticipación y responde a restricciones que el público no ve. La primera es la disponibilidad: los artistas internacionales arman giras regionales y solo están disponibles en ventanas determinadas.

La segunda son las cláusulas de exclusividad territorial: un cabeza de cartel suele contratar la condición de no presentarse en la misma ciudad o país durante un período previo y posterior al festival.

El presupuesto y la curaduría

El costo del cabeza de cartel puede representar una porción muy alta del presupuesto artístico total, lo que condiciona el resto de la grilla y explica que el criterio de curaduría se vuelva más flexible en los horarios centrales.

Los escenarios secundarios son, en general, donde se juega la identidad del festival y donde se prueban artistas emergentes con menor riesgo económico.

Las grillas y los horarios se publican semanas antes de cada edición.