El reparto de ingresos en las plataformas de música no funciona como intuye la mayoría de los oyentes. No existe un precio fijo por reproducción: lo que se distribuye es un porcentaje de la recaudación total del mes.
El modelo dominante se llama pro rata. Se suma todo lo recaudado, se reserva la porción de la plataforma y el resto se reparte según la participación de cada artista en el total de reproducciones del período. Eso implica que lo que cobra un músico depende también de cuánto escucharon los demás.
El modelo centrado en el usuario
La alternativa que se discute distribuye la suscripción de cada persona entre los artistas que esa persona efectivamente escuchó. Beneficiaría a los géneros de nicho con audiencias fieles y perjudicaría a los que acumulan reproducciones de fondo.
A eso se agrega otra capa: lo que llega al artista depende del contrato con su sello y con la editorial, que pueden retener una porción significativa antes del reparto final.
Las plataformas publican informes anuales con la metodología de distribución.
