La competencia profesional de videojuegos se organizó en circuitos con estructura similar a la de las ligas deportivas tradicionales: equipos, contratos, temporadas regulares, playoffs y patrocinios.
Una particularidad la distingue: el titular de los derechos del juego es también, en muchos casos, el organizador de la competencia, lo que le da un poder sobre el ecosistema que no tiene equivalente en el deporte tradicional.
Las condiciones de los jugadores
Las carreras son cortas y comienzan a edades muy tempranas. Los reportes del sector señalan jornadas de práctica extensas, lesiones por sobreuso en manos y muñecas, y problemas de sueño y de salud mental.
Varios circuitos incorporaron límites de horas, personal médico y psicológico obligatorio, y edades mínimas para competir.
Los reglamentos de cada circuito están publicados por sus organizadores.

