Las modalidades de estafa cambian de nombre y de excusa, pero repiten una estructura. Reconocer esa estructura es más útil que memorizar el cuento del momento.

La primera constante es la urgencia: hay que resolver algo ya, no hay tiempo para consultar. La segunda es el pedido de un código o de datos de acceso. Ningún banco, organismo público ni empresa de servicios pide claves ni códigos de verificación por teléfono o mensaje. La tercera es que el contacto lo inicia el otro.

Qué hacer ante la duda

La recomendación de las áreas de ciberseguridad es siempre la misma: cortar y llamar por el canal oficial, buscado por cuenta propia y no por el número que envió el mensaje.

También conviene activar el segundo factor de autenticación en las cuentas importantes y no reutilizar contraseñas entre servicios.

Las denuncias se pueden radicar en las fiscalías especializadas en delitos informáticos de cada jurisdicción.