La investigación de un homicidio se juega en buena medida en las primeras horas, y no por la velocidad de las conclusiones sino por la calidad de la preservación de la escena.

El procedimiento establece un perímetro, un registro de todas las personas que ingresan y un relevamiento sistemático antes de mover cualquier elemento. Cada objeto secuestrado se documenta, se rotula y se registra en la cadena de custodia, que deja constancia de quién lo tuvo en su poder en cada momento.

Por qué importa la cadena de custodia

Una interrupción en ese registro puede invalidar la prueba en el juicio, por más contundente que parezca el elemento. La defensa puede cuestionar que se trate del mismo objeto o que no haya sido alterado.

Las pericias posteriores —autopsia, balística, análisis genético, telefonía— se ordenan a partir de esa base y sus resultados se incorporan al expediente con sus respectivos informes.

Los protocolos de actuación en el lugar del hecho son públicos en varias jurisdicciones.