La prohibición de acercamiento, conocida como medida perimetral, es una orden judicial que impide a una persona aproximarse a otra, a su domicilio, a su lugar de trabajo o de estudio, dentro de un radio determinado.

Es una medida de protección, no una condena. Se puede solicitar sin patrocinio letrado y sin necesidad de haber radicado una denuncia penal previa, en los juzgados con competencia en violencia familiar o de género.

Qué pasa si se incumple

El incumplimiento habilita la detención inmediata y puede configurar el delito de desobediencia a una orden judicial. Por eso es importante documentar cada episodio: mensajes, llamadas, testigos, registros de cámaras.

La medida se dicta por un plazo determinado y puede prorrogarse. En algunos casos se complementa con dispositivos de alerta o de geolocalización dual.

Las oficinas de violencia doméstica de varias jurisdicciones atienden las veinticuatro horas.