Las negociaciones paritarias reúnen a la cámara empresaria de una actividad y al sindicato que representa a sus trabajadores. Lo que acuerdan se vuelca en un convenio colectivo que, una vez homologado por la autoridad laboral, rige para todos los trabajadores registrados de esa actividad, estén o no afiliados.
Ese alcance general es la principal fortaleza del sistema y también la fuente de sus discusiones: un trabajador queda alcanzado por un acuerdo que negociaron otros en su nombre.
Quiénes no entran
Fuera del esquema quedan los trabajadores no registrados, los monotributistas que facturan a un solo cliente y buena parte del empleo en plataformas. Para ese universo no hay paritaria: el ingreso se ajusta según lo que cada uno pueda negociar o según lo que el mercado imponga.
También quedan fuera los trabajadores de empresas sin convenio y los cargos jerárquicos excluidos por el propio convenio.
Los acuerdos homologados se publican en el Boletín Oficial con el detalle de las escalas.
