En la provincia de Buenos Aires viven alrededor de cuatro de cada diez argentinos, y esa masa electoral está repartida en 135 municipios. Los intendentes que los administran son, por eso, actores centrales de cualquier armado político provincial o nacional.
Su poder no viene solo del cargo. Viene de la estructura: los municipios manejan territorio, personal, programas sociales y una relación cotidiana con el vecino que ningún candidato de lista puede replicar en campaña.
El conurbano y el interior
El conurbano concentra población, pero el interior bonaerense concentra municipios. Un armado que gane bien en el primer y tercer cordón puede compensar una elección floja en el interior, y viceversa. Esa aritmética explica por qué las listas provinciales se negocian sección por sección.
La ley que limita las reelecciones de intendentes modificó parte de este esquema y obligó a varios jefes comunales a buscar alternativas: candidaturas legislativas, sucesores propios o disputas internas que antes no existían.
Los movimientos suelen ordenarse recién cuando se cierran las listas, que es el momento donde el poder territorial se traduce en lugares concretos.
