Una factura de electricidad o de gas no tiene un precio único: suma cuatro conceptos que se determinan por vías diferentes y que conviene distinguir para entender por qué sube.
El primero es el precio de la energía o del gas en sí. El segundo es el transporte, desde el punto de generación o producción hasta la zona de consumo. El tercero es la distribución, el servicio de la empresa que llega hasta el domicilio. Y el cuarto son los impuestos nacionales, provinciales y municipales, que en muchas jurisdicciones representan una porción considerable del total.
Dónde se decide cada componente
Los dos primeros conceptos se definen a nivel nacional. La distribución depende del ente regulador que corresponda según la jurisdicción, que puede ser nacional o provincial. Los impuestos, de cada nivel de gobierno.
Por eso dos usuarios con el mismo consumo pueden pagar montos distintos según dónde vivan, incluso con el mismo precio de la energía.
El detalle del cuadro tarifario vigente se publica en el sitio de cada ente regulador.
