Los programas con el Fondo Monetario Internacional se estructuran alrededor de metas cuantitativas que se revisan periódicamente. Las más habituales son de resultado fiscal primario, de acumulación de reservas netas y de financiamiento monetario del déficit.

Cada revisión evalúa el cumplimiento y habilita, si corresponde, el desembolso previsto. Cuando una meta no se cumple, el país puede pedir una dispensa explicando las causas y proponiendo medidas correctivas.

Lo que se negocia además de los números

Los programas también incluyen compromisos estructurales que no son cuantitativos: reformas administrativas, cambios normativos, publicación de información. Suelen tener menos difusión pública que las metas numéricas.

Los documentos de cada revisión —el staff report y el memorando de políticas económicas y financieras— se publican una vez aprobados por el directorio del organismo.

Esos documentos están disponibles en el sitio oficial del Fondo y en el del Ministerio de Economía.