La preservación del patrimonio audiovisual y sonoro argentino tiene una historia despareja. Una porción significativa de la producción de las primeras décadas del cine y de la televisión no sobrevivió.
Las causas se repiten en todo el mundo: el soporte se reutilizaba para grabar encima, los materiales se almacenaban sin condiciones adecuadas y no existía la noción de que ese contenido tuviera valor patrimonial.
Lo que se hace ahora
Las instituciones que trabajan en preservación combinan tres tareas: rescate de materiales en riesgo, digitalización con estándares de archivo y catalogación, esta última la menos visible y la que determina si el material se puede encontrar después.
La digitalización no es preservación definitiva: los formatos digitales también se vuelven obsoletos y requieren migración periódica y copias redundantes.
Los archivos públicos publican sus catálogos y sus condiciones de consulta.
