Lo que se llama cepo cambiario no es una norma única sino un conjunto de regulaciones del Banco Central que restringen el acceso al mercado oficial de cambios para distintos tipos de operación.
Las restricciones alcanzan a la compra de moneda extranjera para atesoramiento por parte de personas, al pago de importaciones y servicios al exterior por parte de empresas, al giro de utilidades y dividendos y al pago de deuda con el exterior.
El efecto sobre las empresas
Para una empresa que importa insumos, la restricción se traduce en plazos: la autorización para pagar puede demorar, lo que obliga a financiarse con el proveedor del exterior o a frenar la producción. Ese costo financiero termina en el precio final.
Para las multinacionales, la imposibilidad de girar utilidades genera acumulación de pesos que buscan otras vías de cobertura, lo que a su vez presiona sobre los mercados financieros paralelos.
Las normas vigentes se consolidan en el texto ordenado de exterior y cambios del Banco Central.
