El crawling peg es un régimen cambiario en el que la autoridad monetaria ajusta el tipo de cambio oficial a un ritmo predeterminado y anunciado, en general un porcentaje mensual fijo. No es un tipo de cambio fijo ni uno completamente libre.
Su utilidad principal es como ancla de expectativas: si todos saben a qué velocidad se va a mover el dólar oficial, ese ritmo se convierte en una referencia para fijar precios y negociar contratos.
El riesgo del esquema
El problema aparece si la inflación corre por encima del ritmo de ajuste durante un período prolongado. En ese caso el tipo de cambio real se aprecia, las exportaciones pierden competitividad y las importaciones se abaratan, lo que presiona sobre las reservas.
Sostener el esquema en esas condiciones exige o bien que la inflación converja hacia el ritmo del ajuste, o bien intervenir vendiendo divisas, algo que tiene un límite claro.
Las decisiones sobre el régimen cambiario se comunican mediante circulares del Banco Central.
