El dato de reservas internacionales que se publica todos los días corresponde a las reservas brutas: el total de activos externos que están en el balance del Banco Central. Ese número incluye componentes que no están libremente disponibles.

Entre ellos figuran los encajes de los depósitos en dólares del sistema financiero —que son de los ahorristas, no del Central—, los tramos de swaps con otros bancos centrales y ciertos préstamos de organismos. Descontando esos componentes se llega a las reservas netas, que es el número que miran los analistas.

Por qué la distinción cambia el diagnóstico

Las reservas netas indican con qué poder de fuego real cuenta la autoridad monetaria para intervenir en el mercado de cambios o para afrontar vencimientos de deuda en moneda extranjera.

No existe una única metodología para calcularlas, así que las estimaciones privadas difieren entre sí según qué conceptos deducen. Esa es la razón por la que dos informes pueden dar cifras distintas el mismo día.

El balance semanal del Banco Central, con la apertura de conceptos, es de acceso público.