La actividad artística en el espacio público está regulada a nivel municipal, con normas que varían considerablemente entre jurisdicciones y que suelen distinguir entre presentación espontánea y espectáculo programado.
Los aspectos que se regulan son los horarios, el nivel de sonido amplificado, la ocupación del espacio de circulación y las condiciones de seguridad cuando la disciplina implica riesgo, como el fuego, las acrobacias aéreas o los elementos cortantes.
Los registros de artistas
Varias ciudades crearon registros de artistas callejeros que otorgan permisos por períodos y asignan puntos de actuación, un esquema que ordena la actividad y reduce los conflictos por el uso del espacio.
Las escuelas de circo social, que combinan formación artística con trabajo comunitario, tienen en varios municipios líneas de apoyo específicas.
Las normativas y los registros se consultan en cada municipio.
