Los sistemas de recomendación de las plataformas de video y de música combinan varias señales para decidir qué mostrar en la pantalla principal de cada usuario.

Las principales son el historial propio, la similitud con otros usuarios de comportamiento parecido y las características del contenido. A eso se suma un factor que rara vez se explicita: los objetivos comerciales del servicio, como promover producciones propias o retener suscriptores en riesgo de baja.

Lo que el usuario puede controlar

La mayoría de las plataformas permite marcar contenido como no interesado, borrar elementos del historial y crear perfiles separados, tres acciones que modifican de manera concreta las recomendaciones.

La discusión pública sobre estos sistemas se concentra en su tendencia a estrechar la variedad de lo que se ofrece, un efecto que las propias plataformas intentan contrarrestar introduciendo diversidad deliberada.

Varias jurisdicciones exigen informar los criterios principales de ordenamiento del contenido.