Las temporadas de series pasaron de veintidós episodios a ocho o diez en la mayoría de las producciones de plataformas, y el intervalo entre una y otra se extendió a dos años o más.

La razón principal es el presupuesto por episodio. Las producciones actuales tienen valores de producción cercanos al cine, con rodajes en locación, efectos visuales y elencos de mayor costo, algo incompatible con un ritmo de producción anual de veintidós capítulos.

El efecto sobre la audiencia

La contracara es que el público pierde el hábito. Con dos años entre temporadas, buena parte de la audiencia no retoma, y las plataformas responden con recapitulaciones y con estrenos escalonados en lugar de temporada completa.

El modelo de estreno también cambió: la liberación semanal volvió a ganar terreno frente al lanzamiento de todos los episodios a la vez, porque sostiene la conversación y reduce las bajas de suscripción.

Los calendarios de estreno se anuncian con anticipación en cada plataforma.