La televisión abierta perdió audiencia frente a las plataformas de video bajo demanda, pero el proceso no fue uniforme entre géneros ni entre franjas horarias.
Los contenidos que resistieron mejor son los que dependen de la simultaneidad: noticieros, transmisiones deportivas y eventos en vivo, donde el valor está en verlo cuando ocurre y no en verlo cuando se quiere.
La respuesta de la industria
La ficción y el entretenimiento grabado, en cambio, migraron con mayor velocidad. Los canales respondieron con plataformas propias, con contenido a demanda de su archivo y con producción para terceros.
La medición de audiencia también cambió: los sistemas incorporan consumo diferido y en dispositivos, aunque la comparación con las métricas de las plataformas sigue siendo difícil porque no usan la misma unidad.
Los informes de medición se publican periódicamente para el mercado publicitario.
