La designación de un juez federal atraviesa cuatro etapas. El Consejo de la Magistratura llama a concurso, evalúa antecedentes y oposición, y eleva una terna al Poder Ejecutivo. El Presidente elige a uno de los tres y pide acuerdo al Senado, que lo trata en audiencia pública.

El procedimiento está pensado para combinar idoneidad técnica con control político. En la práctica, cada etapa puede demorarse años y el resultado es un sistema con vacantes crónicas.

El costo de las vacantes

Mientras un cargo está vacante, el juzgado queda a cargo de un subrogante: un juez de otro tribunal que asume la carga adicional. Esa figura, pensada como excepción transitoria, se volvió habitual en varios fueros.

Los pliegos que llegan al Senado también pueden quedar frenados sin tratamiento. Al cerrarse el período de sesiones, los que no se trataron caducan y el proceso vuelve a empezar.

El Consejo de la Magistratura publica el estado de cada concurso en su sitio oficial.