El Congreso sesiona de manera ordinaria entre marzo y noviembre. Fuera de ese período puede haber sesiones extraordinarias, pero solo si las convoca el Poder Ejecutivo y únicamente para los temas que él incluya en el temario.
Los proyectos presentados tienen un plazo de vigencia. Si no reciben tratamiento dentro de ese lapso, caducan y hay que volver a presentarlos desde cero. Cada año caducan cientos de expedientes sin haber pasado siquiera por comisión.
Qué implica volver a empezar
Reproducir un proyecto no es solo un trámite administrativo: implica volver a conseguir firmas, volver a pedir el giro a comisión y volver a competir por un lugar en un orden del día siempre saturado.
Los proyectos que sí obtuvieron dictamen tienen un plazo de vigencia más largo, lo que le da valor a haber pasado esa instancia aunque el recinto nunca los trate.
El estado parlamentario de cada expediente puede consultarse en el sistema de información legislativa de ambas cámaras.
