El Senado argentino tiene 72 miembros: tres por cada provincia y tres por la Ciudad de Buenos Aires. La representación no es proporcional a la población, y eso no es una falla del sistema sino su objetivo declarado.
La consecuencia es concreta. Una provincia con menos de medio millón de habitantes tiene el mismo peso en la cámara alta que la provincia de Buenos Aires, que supera los diecisiete millones. Un senador de un distrito chico representa a muchísimas menos personas que uno bonaerense.
Qué efecto tiene en la práctica
El diseño le da a los distritos menos poblados una capacidad de bloqueo importante en temas donde el Senado es cámara de origen o donde se requieren mayorías especiales, como los acuerdos para jueces y embajadores.
También ordena la negociación de leyes que tocan recursos federales: para conseguir mayoría en el Senado hay que sumar provincias, no habitantes.
La discusión sobre este diseño es más académica que política: modificarlo requeriría una reforma constitucional.
