Los regímenes de mecenazgo cultural que existen en varias jurisdicciones argentinas permiten que contribuyentes destinen una parte de determinados impuestos a financiar proyectos culturales aprobados previamente.

El mecanismo es de doble ventanilla. El proyecto debe ser presentado y aprobado por un consejo, y después el responsable debe conseguir benefactores que decidan asignarle su cupo fiscal.

Lo que suele fallar

La aprobación no garantiza el financiamiento: muchos proyectos aprobados no consiguen benefactores, porque la búsqueda queda enteramente a cargo del solicitante y requiere una capacidad de gestión que no todos tienen.

Las disciplinas alcanzadas suelen incluir artes escénicas, música, audiovisual, artes visuales, literatura y patrimonio, con topes por proyecto y rendición de cuentas obligatoria.

Las convocatorias y los listados de proyectos aprobados son públicos.