El monotributo es un régimen simplificado que unifica en un solo pago mensual el componente impositivo, el aporte previsional y el de obra social. La categoría en la que se ubica cada contribuyente depende de sus ingresos anuales y de otros parámetros.

Esos parámetros incluyen la superficie afectada a la actividad, la energía eléctrica consumida y el monto de los alquileres devengados, además de si se trata de venta de bienes o de prestación de servicios. Superar cualquiera de los topes obliga a recategorizarse.

Los dos riesgos de no revisar

Quedar en una categoría inferior a la que corresponde puede derivar en una recategorización de oficio con deuda. Quedar en una superior implica pagar de más sin necesidad.

El régimen tiene además un límite máximo: al superarlo corresponde pasar al régimen general, con inscripción en IVA y ganancias, un cambio que conviene planificar y no descubrir tarde.

Las escalas y los topes se actualizan periódicamente y están publicados en el sitio del organismo recaudador.