Una exposición temporaria de cierta escala se planifica con años de anticipación. El proceso empieza con la curaduría: la definición del recorte conceptual y la selección de las obras que lo sostienen.

Cuando esas obras pertenecen a otras instituciones o a colecciones privadas, se abre la etapa más larga: la gestión de préstamos, que incluye negociación, seguros por el valor declarado y condiciones de conservación y transporte que la institución receptora debe garantizar.

El montaje y la mediación

Las condiciones ambientales —temperatura, humedad, niveles de luz— están especificadas para cada obra y se monitorean durante toda la exhibición. En muchos préstamos viaja un correo que supervisa el embalaje y el montaje.

La última capa es la mediación: textos de sala, recorridos, materiales accesibles y actividades, que son los que determinan si el público entiende la propuesta o solo mira objetos.

Los programas de exposiciones se publican con anticipación en cada institución.