Los bloques opositores presentaron un pedido de sesión especial para tratar un paquete de proyectos que llevan meses trabados en comisión. El pedido reunió las firmas necesarias, pero eso garantiza la convocatoria, no el quórum.

La diferencia importa. Una sesión especial se convoca con la firma de una minoría, pero solo empieza si se sientan en sus bancas 129 diputados. En una cámara fragmentada, ese número depende de bloques chicos que negocian su presencia proyecto por proyecto.

La aritmética de los bloques medianos

El oficialismo tiene dos caminos: bajar al recinto y dar el debate, o dejar caer la sesión por falta de quórum. La segunda opción evita una derrota en la votación pero tiene costo público, porque queda registrada como una cámara que no pudo sesionar.

Los interbloques provinciales, que suelen definir estas situaciones, condicionaron su presencia a que se incluyan temas propios en el temario. Esa negociación se resuelve en general en las últimas horas, y rara vez queda escrita.

La sesión quedó convocada. El resultado se sabrá cuando se abra el registro de asistencia.