El proyecto de presupuesto tiene cientos de artículos, pero la discusión política real se concentra en un puñado de partidas. Salud, educación, obra pública y previsión social explican la mayor parte de las objeciones que presentaron los bloques opositores en comisión.

La razón es aritmética antes que ideológica: esas cuatro áreas concentran una porción muy grande del gasto primario. Cualquier ajuste en el resultado fiscal termina, tarde o temprano, apoyándose sobre alguna de ellas.

El nudo previsional

La partida previsional es la más difícil de tocar porque está atada a una fórmula de movilidad. Modificarla requiere una ley aparte y tiene un costo político alto. Por eso las discusiones suelen desplazarse hacia los componentes que no están indexados, como los bonos y los complementos.

En obra pública el debate es distinto: no se discute tanto el monto como qué obras entran y cuáles quedan afuera. Ahí es donde la negociación con las provincias se vuelve concreta.

Los bloques acordaron un cronograma de reuniones para tratar el articulado por capítulos. La votación en general todavía no tiene fecha.