El podcast se consolidó como formato por una combinación de factores: consumo en simultáneo con otras actividades, barreras de producción bajas y una relación de confianza entre conductor y audiencia que otros medios no logran con la misma facilidad.
Esa relación es la base de su modelo publicitario principal: el aviso leído por el propio conductor, que tiene tasas de recordación superiores a las de la publicidad tradicional y que el oyente tolera mejor.
Los otros modelos
El segundo es la suscripción, con episodios adicionales o sin publicidad para quienes pagan. El tercero son los acuerdos de exclusividad con plataformas, que aportan financiamiento a cambio de restringir la distribución.
Este último modelo mostró límites: la exclusividad reduce el alcance justamente en un formato cuyo crecimiento depende de la recomendación y de la distribución abierta.
Las métricas de descarga y de escucha las reportan las plataformas de alojamiento.
